09/03/2005, UJA vs Linares (por Anatoly)

UJA vs Linares
Para entender el conflicto suscitado recientemente entre la Universidad de Jaén y la ciudad de Linares, hay que tener en cuenta muchos factores, algunos de los cuales, quizá los más importantes, trascienden del simple análisis de conveniencia académico-económica en la ubicación de las enseñanzas universitarias, como desde Jaén se nos pretende hacer creer.

I. Sobre la intromisión y ataque hacia la autonomía universitaria.
En primer lugar, hay que dejar claro que estamos tratando un conflicto entre una ciudad (Linares) y una institución (UJA), pues el ayuntamiento no ha tenido más remedio que sumarse, canalizando y abanderando, con tardanza y oportunidad política, a la voluntad popular que ya exigía, indignada, respuesta a la provocadora intervención del Rector en la inauguración del curso académico, en lo que ha venido a ser el mediático detonante de esta situación. Pero la rápida respuesta del Alcalde fue propiciada, sobre todo, porque el Rector se eximió de responsabilidad en el levantamiento del campus, culpabilizando exclusivamente al Consistorio. Es decir, la polémica no sólo la inició el catedrático, sino que, además, preparó el camino, azuzando al ayuntamiento en una clara huida hacia delante, para lavarse las manos y presentarse más tarde como víctima de “intromisión”. Como veremos, aquellas declaraciones de Parras Guijosa formaban ya parte legitimadora del siniestro plan de soterramiento universitario de Linares. Sea como fuere, incluyendo al Consistorio como portavoz, estaríamos hablando de dos entes públicos con diferentes competencias territoriales y funcionales, pero con concurrencia en intereses. El ayuntamiento de Linares circunscribe su ámbito territorial exclusivamente a su término municipal, con el fin genérico de prestar atención a todos los intereses con él relacionados, y demandados por su ciudadanía. La UJA, en cambio, tiene un único cometido, la gestión y atención universitaria, bajo la tutela de la Junta de Andalucía, pero no limitada al término municipal de la capital, sino extensiva a toda una provincia; sin preceptivas disposiciones centralizadoras, a diferencia de las marcadas por ley para las sedes provinciales de los órganos de las Administraciones Generales Públicas, estatales o autonómicas. Ejemplo de ello es la política de desconcentración territorial universitaria de la Universidad de Cádiz (de la que hablaré más tarde), como muestra el recientemente inaugurado Campus de Jerez, que se suma a los centros de la capital, Puerto Real y Algeciras. También hay que tener en cuenta, además de la concurrencia de intereses en este asunto entre los dos entes públicos, que las Universidades Públicas, amén de las disposiciones legales que las regulan, están obligadas a imbricarse en la sociedad, de la que dependen. De hecho, la Ley Orgánica de Universidades y la Ley Andaluza de Universidades, no sólo introducen el protocolo de la mutua implicación, sino que además establecen estructuras de decisión mixtas, como el Consejo Social. Es por tanto, sorprendente, y evidentemente sospechoso, que todas aquellas voces que desde el Consejo de Gobierno, pasando por todos los órganos directivos de las escuelas y facultades de Las Lagunillas, hasta la sección de UGT en la UJA, hayan censurado últimamente la “ingerencia” de las instituciones linarenses en la apuesta por la centenaria y autóctona Universidad en Linares, y ante una decisión, como la del traslado de la EUTS, tan importante para la economía, cultura y sociedad de la ciudad. Muy al contrario, en lugar de atender el clamor social, al que se deben y sirven por ley, que se manifestó en la mayor concentración ciudadana jamás congregada en relación a la reciente Universidad de Jaén, con cerca de 5.000 asistentes a las puertas de la EUP de Linares, Las Lagunillas se ha sentido atacada (que no legítimamente llamada), utilizando, desvirtuándolo, el concepto de ingerencia competencial ya desmontado anteriormente, con el agravante de que la mencionada “intromisión social” es producto del incumplimiento previo de unas promesas de Programa hacia Linares y del abandono al que desde hace años está siendo sometida. El hecho de que haya sentado tan mal en Las Lagunillas que una ciudad clame por el cumplimiento de unas promesas, por su merecido futuro universitario, con la respuesta auto-defensiva interna, y dirigida, que ha desplegado el órgano de gobierno universitario, demuestra que detrás de todo esto no hay nada abierto a la espontaneidad, al análisis o al debate; más bien a un Plan programado de centralización y engrandecimiento exclusivo de Las Lagunillas, que se percibe obstaculizado por las inquietudes y demandas sociales con las que, hipócritamente, dicen contar en sus Estatutos. Quizá el problema estribe en una ausencia de gimnasia democrática de las poltronas del B-1, no acostumbradas a conseguir, haciéndose eco de la voluntad popular, mediante reivindicación en la calle, lo que no tenían y ahora poseen, pues todo lo que luce la Universidad en Jaén ha sido producto de unas cuantas gestiones de despacho (con Granada, primero) y de la creación desde Sevilla de una Universidad autónoma por provincia andaluza. Efectivamente, ni la ciudad de Jaén, ni su provincia, lucharon, exigieron ni reivindicaron nada de lo que ahora disfrutan en materia universitaria, más bien les ha venido dado, regalado, por decreto. Lo que no sea recibir, tramitar o leer propuestas mediante faxes entre departamentos, no sólo no es válido, sino que es “intromisión improcedente”, movilizando, ellos sí, a todos los turiferarios del organigrama universitario, para además confundir con el truco del “capricho intervensionista de otra administración”. Parece increíble cómo los poderes fácticos universitarios, tan acostumbrados a maniobras políticas, canalizaciones de influencias y artimañas en juegos de poder tanto internos como con otras instituciones y entidades públicas y privadas, tachen de “ingerencias políticas” lo que es un movimiento más en el tablero de ajedrez político de su actuación, por el simple hecho de escapárseles a sus intenciones y deseos. E igual de escandaloso, y sospechoso, es que un sindicato como la UGT, por su cuenta y riesgo, defienda, sin venir a qué, al señorito de la finca, utilizando también el concepto “interferencias políticas”, cuando ellos también se rigen por protocolos parecidos diseñados en Madrid, que no pocas veces han dejado desnudos los intereses de los trabajadores que dicen defender, so pretexto de conservar la poltrona sindical que los mantiene. Las instrucciones del siniestro Plan están llegando a sus destinatarios, que las hacen públicas con apariencia de autonomía, cuando no hacen más que evidenciar la dependencia propia del que lame la mano que les da de comer. Linares, en cambio, sí sabe lo que tiene que hacer para conseguir algo justo y beneficioso, y también para no perder lo que es un derecho adquirido y pretendido por otros... incluso, como sucedió en las crisis de Santanta, los límites que hay que rozar para ser realmente escuchados, a buena cuenta de la atención y respeto “democrático” que las instituciones y entidades que nos gestionan, nos prestan. II. Concentración, abandono y robo.En contra de las actuales corrientes desconcentradoras y descentralizadoras del sistema universitario español y europeo, que por otra parte permitieron la existencia y creación primero de las titulaciones y del Campus de Las Lagunillas, dependiente entonces de Granada, y de la propia UJA, después, el desagradecido y falto de memoria equipo de gobierno de Parras Guijosa, a través de una política cortijera de concentración de recursos y poder, pretende, además, con ello, el imposible de acercar a la UJA en prestigio y nombre a otras Universidades vecinas, equivocadamente a través del abandono y vampirizacion capitalina de los recursos con los que cuenta en la ciudad de Linares. Ya no sólo es suficiente el abandono, con el que justificar, a posteriori, la ineficacia e ineficiencia de su ubicación en Linares, y su correspondiente y necesario traslado al flamante Campus de la capital, sino que además lo legitima con la manifestación orquestada de sus súbditos en la cortijada. Y ello sí es un cauce formal a valorar y tener en cuenta, y no la voz de una sociedad local entera en la calle. El poder, corrompe, lo sabemos, pero para disfrazarlo de democracia es necesario no ser tan explícitos en las artimañas y tener un poco de más cintura. III. Síntomas generales.El proceso que he introducido no es nuevo, más bien viene de largo, y la ciudad, y el ayuntamiento detrás, han tardado demasiado en reaccionar. De hecho, si Luis Parras no hubiera empezado, metiendo la pata, con aquel “Primero habrá que ver qué quitamos en Linares antes de hablar de qué ponemos”, como respuesta a la pregunta sobre el incumplimiento objetivo de sus propias promesas para con la ciudad, quizá todavía estaríamos esperando en silencio, otros diez años si hiciera falta, alguna novedad sobre el Campus linarense. La historia universitaria en la provincia de Jaén es más bien escueta e insignificante con respecto a la de nuestro entorno. De hecho, antes de la constitución de la moderna institución de enseñanza superior universitaria, Baeza, y no la capital, abanderaba las iniciativas en este sentido. A la centenaria EUP de Linares, y a la municipal Escuela Universitaria de Formación de Profesorado “Antonia López Arista”, en 1976 se sumaba, en la provincia, solamente la Escuelas de Magisterio e Ingeniería Técnica de la capital. Hoy en día, la UJA posee 40 titulaciones, y no precisamente porque hayan aumentado en Linares; basta comparar la Linares y Jaén universitarias de 1976 con la del 2005. Linares, de momento, posee poco más de lo que consiguió, en su momento, por iniciativa propia, antes de que existieran las siglas UJA; por disponer de una estructura económica, industrial y tecnológica, allá por el primer tercio del siglo XX, que permitió la creación de la actual EPS; y por el anhelo municipal de completar la oferta universitaria con la antecesora de la EUTS, la de Magisterio. Como estandarte, desde Las Lagunillas, de su “compromiso” con la ciudad, podemos hablar de la insuficiente –que no mal recibida- Especialidad de Telemática, hoy por fin de segundo grado, pero en la que no podrán ingresar más de una cincuentena de alumnos debido a la consabida falta de espacio e infraestructuras. No sólo no se invierte ni se amplían las enseñanzas, como prometieron, sino que, además, el producto de nuestras históricas iniciativas universitarias es pretendido por el gigante acaparador. ¿Para qué querrán en Linares un campus si no vamos a pedirle a la Junta nada para ellos, y además nos vamos a adueñar de lo poquito que por su cuenta conquistaron y ahora tienen? ¿Un Campus, sacrificando fuertes inversiones en Las Lagunillas, para una simple Escuela Universitaria con una Ingeniería y siete Técnicas? Además de que no lo desean, utilizarían las risas de Sevilla para motivar la respuesta: a lo sumo un Sí a un “campus”, dentro de diez años para las mismas titulaciones, que consistirá en un bloque de tres plantas, rodeado de pistas deportivas al lado de la circunvalación para Albacete. IV. Modelo Territorial Universitario.La UJA ha elegido, para aminorar complejos y fortalecer lazos de poder, un modelo territorial de escasa desconcentración universitaria más al estilo de las colindantes Universidades, con histórico arraigue universitario, de Granada y Córdoba. Pero a la diferencia ya comentada de su tradición universitaria, hay que sumar que ninguna de sus ciudades o pueblos puede presentar las acreditaciones universitarias históricas de Linares, y el hecho de que en estas provincias, prácticamente la mitad de su población vive en las áreas metropolitanas de sus capitales, frente a algo más de la sexta parte que lo hace en la nuestra. Todo ello invitaría a acercarse, más bien, al modelo gaditano, que paso a explicar, y en las que las comparaciones trabajan por sí solas. La Universidad de Cádiz (UCA) disponía en 1979 de 11 titulaciones originarias, contando en la actualidad con 56, distribuidas en centros de la capital, Puerto Real, Algeciras y Jerez. El año pasado, ésta última, inauguró, días antes de la concentración reivindicativa linarense, de manos del Presidente de la Junta, su Campus universitario. En la justificación de esta política, la web corporativa afirma: “Durante estos 25 años de existencia, la UCA ha acometido de forma decidida las infraestructuras necesarias para convertirse en una Universidad de prestigio. Entre ellas, por citar el ejemplo más reciente, se ha puesto en marcha en 2004-2005 el nuevo campus de Jerez, un campus del s: XXI que dispone de tecnología punta destinada a la docencia y a la investigación”. “... Este gran proyecto ha supuesto el 70% de la Inversión de la UCA en el 2º Plan Plurianual de la Junta de Andalucía, con más de 33 millones de euros”. Comprende 114.000 m2, 700 plazas de aparcamiento, cuatro edificios principales con capacidad para 6.000 plazas universitarias (actualmente tiene 2.200 alumnos). Los datos comparados de inversión son realmente relevantes a la hora de ilustrar talantes. Linares no es Jerez; ni Jaén, Granada. La cuestión ya no es que, como dijo sarcásticamente el Rector, Linares quiera “su propia Universidad”; es que se cumplan las promesas, pues las Universidades Modernas, como la gaditana, también eclipsadas por las de su entorno, pueden superar sus complejos y las supuestas inconveniencias académico-económicas a pesar, o gracias, precisamente, a la desconcentración, sin olvidar que ello no supone un favor ni una “cesión-concesión” a Linares o Jerez desde los rectorados en las capitales, más bien una obligación para su ámbito territorial estatutario, ya que la titularidad de la enseñanza universitaria no está atribuida a éstas. V. Voluntad política y condicionantes académico-económicos.El mayor argumento, nada descabellado, aunque como ahora explicaré, insuficiente, para el traslado de la EUTS a Jaén, está basado en las inconveniencias académicas y económicas de su ubicación, lejana a disciplinas conexas asentadas en Las Lagunillas. El alumnado tiene serios obstáculos, en Linares, para realizar las preceptivas prácticas y completar el expediente curricular, viéndose obligado a desplazarse, mayormente a la capital, con el correspondiente trastorno en los índices de eficacia y eficiencia del sistema. Y no les falta razón, sobre todo si no se ponen los medios ni la voluntad política (en términos de gestión de lo público, no de opción partidista) para crecer –a través de Linares, hay que apuntar-. Tampoco les faltaba razón a aquellos que, cuando estaba surgiendo el desconcentrado Campus de Las Lagunillas, dependiente de Granada, afirmaban que el proceso merecía la pena por lo loable de la voluntad política de extender a Jaén las ventajas universitarias, aunque no tanto por las mencionadas inconveniencias académico-económicas que, efectivamente, conllevaba: problemas de comunicación y homogenización, traslado y movimiento de profesores, descoordinación, necesidad del alumnado de completar ciclos y expedientes curriculares a 100 kms de distancia, insuficiencia de medios en investigación y docencia, etc. Justo lo que ahora sirve de justificación para el traslado de la EUTS, sin contraprestaciones ni compensaciones, pues no hay negociación. El problema es, entonces, la ausencia de voluntad política y de priorización a la hora de invertir en Linares. La voluntad política está por encima de las inconveniencias mencionadas, y éstas se asumen si el fin público es legítimo. Una lección bien aprendida para mí, pero no aplicable a los demás, pensará el catedrático de Los Villares. De donde no hay no se puede sacar. Ciertamente, duplicar titulaciones en la discreta y humilde UJA, es una temeridad. Nadie lo pide para Linares, aunque, paradójicamente, la capital lo hiciera con enseñanzas técnicas ya implantadas en esta ciudad de su provincia. Aún pareciendo aquello inconveniente académica y económicamente, se realizó, simplemente porque la voluntad era tenerlas en la capital, independientemente del concepto de eficiencia contradicho. El modelo territorial es una elección, no una necesidad impuesta por las circunstancias, como nos quieren hacer creer. Tampoco importaron las consecuencias del frustrado convenio entre la UJA y la Delegación de Educación a la hora de disponer los colegios públicos para las prácticas del alumnado de Magisterio en Jaén hace unos años. En aquella ocasión, la UJA prefirió llegar a un acuerdo con los colegios concertados, aún sabiendo que muchos de los alumnos y alumnas deberían hacerlas fuera la ciudad por la insuficiencia de este tipo de centros en la capital. No importó que los alumnos y alumnas tuvieran que hacer las prácticas en su pueblo o cerca de él, pero sí importa ahora, formando parte de la justificación del traslado de la EUTS, que los cordobeses venidos a Linares, por ejemplo, las hagan en su tierra. La mejor de las elecciones hubiera sido completar la oferta universitaria de la rama social en Linares con otras titulaciones de Humanidades-Ciencias Sociales, concurriendo ambos campus de manera complementaria y relativamente autónoma, como ocurre en la UCA, en la que puedes estudiar en Jerez el doble título Derecho-CC Empresariales, y en Cádiz CC. Económicas y Empresariales o Ciencias del Trabajo, por ejemplo. De hecho, hace unos años, se rumoreó con la llegada a Linares de Antropología, lo que, de haber habido voluntad política, entonces o ahora, hubiera permitido, o permitiría al día de hoy, la pervivencia de la cuestionada T.S. y el crecimiento funcional de la UJA y de la UJA en Linares, que en definitiva tendría que ser un válido fin para el B-1. Otra aceptable opción, en su momento, y por qué no, ahora, sería la de aglutinar todas las enseñanzas Técnicas de la provincia en Linares, dejando a Las Lagunillas con el resto. El grueso de la enseñanza universitaria seguiría ubicándose en Las Lagunillas, para descanso del Consejo de Gobierno, con su Rectorado y el acompañamiento autónomo de disciplinas conexas en ambas ciudades. Nunca ha sido, ni es (después de las declaraciones, adelantándose inteligentemente a esta posible propuesta de cambalache, de Parras defendiendo su prioridad y realidad inversora en sus Técnicas, algunas duplicadas de Linares como mencioné antes) intención, ni asunto debatible, esta racional especialización. La misma distancia hay entre Linares y Jaén, que entre Jaén y Linares, y si se puede trasladar una Escuela en un sentido, también lo puede hacer otra en el otro. En Castilla-La Mancha sólo existe una unitaria Universidad, la UCLM. El modelo de dispersión poblacional y territorial de esta vasta extensión regional, provoca, con razón, una clara duplicación de enseñanzas entre los distintos centros dependientes, pero no exclusiva, ya que existe al mismo tiempo especialización. Probablemente un habitante de Ciudad Real, sede del Rectorado, tenga que cambiar de residencia a cientos de kilómetros para estudiar lo deseado, al igual que los habitantes de la capital administrativa y política de la Comunidad, Toledo, se vean obligados a buscar piso en Albacete, por ejemplo, para cursar estudios en un Campus al que Ciudad Real y la JCM ofrecen atención, creciendo en titulaciones. En la Universidad de Cádiz existe clara duplicación, también más sostenible por el mayor número de habitantes y estudiantes. Pero el campus de Jerez, además de ofrecer estudios sociales y jurídicos, algunos únicos en la provincia, y otros duplicados, imparte, desde el 2003-2004, la Diplomatura de Enfermería (Extensión de Cádiz), y desde este mismo año la de Turismo. Es curioso que Enfermería se pueda estudiar, en la provincia, en dos ciudades más: Cádiz y Algeciras (que a su vez completa su oferta con una Escuela Politécnica Superior, poco conexa académicamente). Luis Parras declararía públicamente que están locos, pero sabe, igual que nosotros, que es sostenible, eficaz, eficiente, y posible, con voluntad, eso sí, cuando se quiera tener. VI. Responsabilidades.A la hora de explicar por qué hemos llegado a esta situación de desamparo, debemos saber diferenciar entre responsabilidades internas (Linares) y externas (Jaén-Sevilla). Entre las primeras destaca la inacción de la clase política linarense en general, que se ha limitado a ruedas de prensa locales, algún que otro débil y discreto contacto institucional con Las Lagunillas y la Consejería, y a pírricas mociones y preguntas en el Parlamento Andaluz para salvar el tipo, y utilizar como arma arrojadiza partidista, mientras Jaén con paso firme plasmaba en la práctica el modelo territorial concentrado. Por supuesto, los mayores responsables de esta inacción han sido los distintos equipos de gobierno municipal, anteriores y posteriores a la creación de la UJA en 1993, que han desaprovechado, una y otra vez, las oportunidades históricas de presión para las que están, aunque no lo crea así Luis Parras, legitimadas. Como responsable terciario identificaría a la propia sociedad linarense, no acostumbrada a movilizarse espontáneamente. Pero también, para qué nos vamos a engañar, es lo que nos han enseñado desde arriba; nuestra participación “democrática” consiste en creer promesas, votar y movilizarse, a toro pasao, sólo cuando el atropello es ya demasiado explícito, mientras los hilos del poder y de la gestión pública llevan unos derroteros muy alejados al conocimiento y voluntad de los ciudadanos. De la Junta de Andalucía sorprende la apuesta excluyente por uno de los dos compañeros de partido en el triunvirato implicado: el Rectorado. Si bien es cierto que la Junta es la que finalmente decide la implantación de enseñanzas universitarias, dotándolas presupuestariamente, lo hace entre las opciones, acaparadoras en este caso, que el Consejo de Gobierno de la UJA (y posteriormente su títere Consejo Social) les plantea; pero su Presidente inaugura para la foto campus como el de Jerez, sometido a la obligación estatutaria de velar por el equilibrio territorial entre las distintas zonas de Andalucía, por lo que no puede salir indemne del proceso de adjudicación de responsabilidades. Como agente externo, desgraciadamente, hay que considerar a la propia EUTS de Linares, a pesar de estar dirigida por la linarense Yolanda de la Fuente, y ser heredera de una autóctona iniciativa universitaria municipal. Así lo demuestra la apuesta decidida por su traslado en la reunión de la Junta de Escuela desarrollada el pasado día 3 de febrero, en la que sólo se mostraron en contra un miembro del personal docente y el P.A.S. Sobre el sentido del voto de los estudiantes nadie se extraña; la mayoría no linarenses (y por tanto no comprometidos con el futuro de esta ciudad), aspiran a estudiar con espacios, atenciones e infraestructuras que aquí no tienen por desidia rectoral, y que observan con admiración cuando visitan Las Lagunillas. Sobre los profesores, la mayoría no linarenses, además de los intereses meramente académicos, loables por otra parte, y cansados algunos ya del abandono al que también están sometidos, y de esperar la llegada de disciplinas conexas, que enriquezcan el espacio universitario, también hay que reseñar otros de los que no debería depender nuestra suerte, como los relacionados a la residencia, comodidad y ascensión profesional. Muchos acuden a Linares directamente desde Jaén, donde están adscritos a departamentos, con familia, piso y centros directivos donde poder relacionarse y ascender en su carrera profesional. Quizá sea una de estas razones, la posibilidad (o promesa, por qué no) de promoción profesional la que haya impulsado a la Directora a apostar por el sacrificio del 30% de la vida universitaria del que no sabemos si es aún su pueblo. Sobre ella, no obstante, lo que revela su apuesta por el traslado, sin manifestaciones públicas justificadoras, bajo el oscuro amparo de una Junta de Escuela cuya deliberación tuvo que hacer extensiva a la ciudadanía una filtración a un medio de comunicación, y lo que es más grave, sin proponer a cambio contraprestaciones ni compensaciones para Linares, es su participación como una pieza más, la más dolorosa para sus paisanos, del siniestro plan de acoso y derribo de nuestra realidad universitaria. Ese oscurantismo cobarde de quien sabe internamente que algo está haciendo mal, quién sabe a cambio de qué, la delata, confirmando su traición el presto y dirigido apoyo público, ahora sí, del resto del servil organigrama capitalino, cuando efectivamente identificada en su acción, nadie aún públicamente la ha criticado ni dilapidado. Si tan sinceras e inevitables son sus apreciaciones sobre el traslado, ¿por qué no ha justificado su voto públicamente, cuando todas las partes lo han hecho y se han posicionado? ¿Por qué no ha propuesto y exigido la llegada de más titulaciones e inversiones para hacer sostenible el ahora insoslayable traslado? ¿Por qué no ha reconocido que es mejor el traslado pero que habría de hacerse a cambio de una compensación para la ciudad de Linares? ¿Acaso no sabe los intereses que hay en juego, o que su posicionamiento dificulta la llegada de nuevas titulaciones, e incluso la conveniencia de un campus? De la Fuente se irá de Linares apagando, definitivamente, esa pequeña llama de esperanza (llamada Trabajo Social) que representaba la posibilidad (con voluntad) de que los venideros Consejos de Gobierno universitarios acompañaran, implantando en Linares nuevas titulaciones de Ciencias Sociales y Humanidades, el progreso universitario en la ciudad. Si a ello le sumamos la priorización rectoral, constatada en una multimillonaria inversión, de las Técnicas en Las Lagunillas, nos queda que nuestro futuro dependerá de los cursos de Dietética de Extensión Universitaria de la Universidad Abierta. VII. Jaén vs Linares.Como consecuencia colateral del conflicto que estamos viviendo, se están reavivando antiguas rivalidades entre ambas ciudades que, minusvaloradas por la creencia de ser producto de un residual y no justificado sentimiento de agravio comparativo, resurgen en el subconsciente colectivo de una ciudad que pierde, aún hoy, referentes históricos de orgullo y supervivencia local, entre los que se encuentran sus iniciativas universitarias. Saber identificar los efectos de estas actuaciones es necesario para entender la necesidad de un debate abierto en el que se pongan de manifiesto los items de la relación de suma cero (lo que gana uno, es porque lo pierde el otro) en la que, desgraciadamente, se está incardinando el affair UJA-Linares. Algunos datos de interés:La Escuela Universitaria Politécnica de Linares forma en sus siete titulaciones a 1091 alumnos de los que dos tercios son foráneos y proceden de las provincias de Granada, Almería, Córdoba y Jaén. Cuenta con una plantilla docente de 123 profesores muchos de los cuales se trasladan desde Jaén y 30 trabajadores de Administración y Servicios. La Escuela de Trabajo Social registra 376 matrículas, estudiantes que en un 75% son de fuera de Linares principalmente de Córdoba. En este caso todos los profesores, excepto dos, son de Jaén. Conclusión:La historia avala la institución universitaria en Linares. Cien años de trabajo y de titulados en la Escuela linarense son la prueba de la raigambre universitaria de la ciudad. Desgraciadamente el declive sufrido por la institución en los últimos años, a pesar de las múltiples promesas de futuro, parece hoy más intenso que nunca. Una vez más, las recillas entre Linares y Jaén parecen estar presentes en el ambiente y enrarecer de manera visible el ambiente. Jaén, con una universidad que apenas cuenta diez años de existencia, rige los destinos de Linares. El rector capitalino prometió un campus y, para afianzar sus promesas, sacó a concurso la idea y hasta entregó los premios a los que, se suponía, serían los diseñadores del futuro edificio. Arrancó compromisos al Ayuntamiento: construcción de viales que ya se están desarrollando y que requerirán tres millones de euros de inversión, terrenos para llevar a cabo la idea... Prometió titulaciones nuevas, pero poco a poco el tiempo este resctor dejó claro que no sólo no dejará que Linares tenga nueva oferta universitaria, sino que además nos amenaza con llevarse parte de la que existe. La universidad de Jaén ha fracasado en la atracción de alumnos, y se siente amenazada, es por eso que necesita oscuras estrategias a largo plazo para no perder ni una sola matrícula y, si es posible, restar a Linares, su ciudad antagónica, cuantos alumnos pueda. Aunque Jaén tiene de su parte al rector, la lucha no está perdida, la ciudad de Linares quiere universidad, quiere una universidad que ya tiene cien años de historia, y así lo ha demostrado en la calle. Visita y reflexiona Universidad de Jaén ( http://www.uja.es ) Universidad de Cádiz ( http://www.uca.es ) Universidad de Granada ( http://www.ugr.es ) Universidad de Castilla La Mancha ( http://www.uclm.es ) Ley Orgánica de Universidades http://www.boe.es/g/es/boe/dias/2001-12-24/seccion1.php Ley Andaluza de Universidades http://www.universia.es/contenidos/gestion/legislacion/ley_15_2003_andaluza_universidades.htm

Publicado en «Linares Día a Día» el 29.1.09

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